Nací en Argelia, Cauca, donde la montaña enseña paciencia y el trabajo se aprende antes que hablar bonito. Allí, entre caminos de tierra y madrugadas eternas entendí que la vida se sostiene con disciplina y que la confianza se gana cumpliendo, no prometiendo. Crecí viendo cómo la palabra empeñada vale más que cualquier aplauso y con esa escuela, humilde y silenciosa, fui formando mi carácter firme, pero no duro, y sereno pero no indiferente.
Como llegué al servicio público muy joven no tuve tiempo de cambiar ni de lenguaje ni de hábitos ni de forma de ser. Y tampoco lo iba a hacer, lo saben quienes me conocen. Desde el Concejo de Argelia y la Asamblea del Cauca aprendí la norma pero entendí que las leyes solo sirven cuando resuelven la vida real del productor, de la familia, del joven que quiere quedarse.
Pienso que la autoridad nace de la coherencia, por ello no necesito gritar ni con el cuerpo ni con la voz para hacerme escuchar. Nunca prometo milagros, propongo trabajar. Y prefiero siempre articular que dividir.
Estoy seguro que vamos a progresar el día que quien decida sea quien conoce el territorio, respeta a su gente y cumple su palabra. Por eso es que decidí buscar la oportunidad de llegar al Congreso, eso sí, con los pies en la tierra y la mirada en el futuro.
Traigo conmigo el sentido común del campo y la convicción, simple y poderosa, de que el Estado debe servir al territorio y no al revés.

El trabajo de mi madre junto a mis experiencia de vida me permiten darle el verdadero valor a la gente.

En el sector rural, quien no aprenda a meter los pies, las manos y la ganas en la tierra, no sobrevive.

Trato de que todos vivamos en paz y que la justicia predomine en cada situación. La comunicación es el mejora aliado de la convivencia.

La fidelidad a mis valores y principios y el compromiso con la gente, con el Cauca y con Colombia me permiten ganarme la confianza de quienes me conocen.

He recibido las mejores enseñanzas, desde las de mi madre hasta las académicas. Y experiencias de vida que tanto enseñan, como el tiempo en Centroamérica y el día a día de mi trabajo junto a la gente.























































